Rescataron en el Edén Hotel las memorias de la tripulación del acorazado Admiral Graf Spee
El pasado sábado 11 de julio, las instalaciones del Edén Hotel de La Falda se convirtieron en el escenario de un encuentro histórico y participativo centrado en la epopeya del acorazado alemán Admiral Graf Spee, la emblemática nave insignia de la flota germana durante la Segunda Guerra Mundial. La jornada, que contó con entrada libre y gratuita, estuvo enfocada en la Batalla del Río de la Plata, el posterior hundimiento del buque y, fundamentalmente, el destino de los tripulantes que terminaron afincándose en territorio argentino.
El evento, coorganizado por el propio Edén Hotel y el Círculo de Camaradería Admiral Graf Spee, propició un espacio de intercambio testimonial y gráfico entre hijos, nietos y bisnietos de los marinos, con el objetivo de reconstruir el rompecabezas de las historias familiares de aquellos jóvenes conscriptos y oficiales.
Transmitir el legado a las nuevas generaciones
La disertación principal estuvo a cargo de Ruth Mónica Voigtländer, hija de uno de los marinos internados en la región. Tras la charla, Voigtländer explicó el sentido profundo de estas convocatorias locales: "Lo que nosotros queríamos hacer con estas charlas es que la historia no se pierda, no se diluya, que la historia continúe. Precisamente se las dedicamos a nuestros hijos y a nuestros nietos, que en realidad ya serían los bisnietos de aquellos marinos", puntualizó.
De acuerdo con los datos recabados por el Círculo de Camaradería, de los más de mil tripulantes que integraban la dotación del navío, aproximadamente unos 300 hombres fueron destinados a la provincia de Córdoba tras el hundimiento en diciembre de 1939, mientras que el resto de las tandas fueron distribuidas en localidades como Sierra de la Ventana (Buenos Aires), Mendoza y San Juan.
Historias "de todos los colores" y un proyecto editorial
La velada sirvió para contrastar y enriquecer los relatos transmitidos de generación en generación, exponiendo las profundas divergencias que vivieron los marinos una vez concluido el conflicto bélico internacional. "Las historias son de todos los tipos y colores. Hay historias de marinos que volvieron a Alemania y otros que no pudieron regresar nunca porque no lograron juntar el dinero que les tenían que enviar desde acá", relató Voigtländer, quien además adelantó que se encuentra trabajando en la recopilación de este material para la publicación de un libro el próximo año.
Durante el intercambio con los asistentes surgieron precisiones que enriquecen los datos de la época: "Mi papá decía que en el buque no llevaban esposas, y sin embargo hoy tuvimos el testimonio de familias que cuentan que sus madres viajaron en ese mismo buque, que eran nueve esposas más", ejemplificó.
El lazo histórico con La Falda y un mensaje de fraternidad
La elección del Edén Hotel como sede del encuentro responde a un profundo vínculo histórico y afectivo, ya que el emblemático complejo serrano funcionó formalmente como uno de los centros de internación para la tripulación germana durante la primera mitad de la década de 1940. "Acá personalmente hay una cuota de emotividad porque mi padre pasó sus cinco años de internación en el hotel de La Falda", confió la investigadora.
Finalmente, Voigtländer destacó el clima de reconciliación y la mirada humanitaria que perdura entre los descendientes de los antiguos bandos enfrentados en el Atlántico Sur, un aspecto que contrasta de manera notable con las hostilidades propias del teatro de operaciones militares. "Cuando celebramos el aniversario de la Batalla del Río de la Plata, lo hacemos juntos con los ingleses. Almorzamos, cenamos juntos y nos sacamos fotos. Tengo fotos con el nieto del capitán Harwood (comodoro británico que lideró la flotilla que cercó al Graf Spee). Hay una fraternidad que no la hay en el mar o en la guerra", concluyó de manera reflexiva.